La enseñanza de las artes en Europa y en América toda, y aún en sus colonias de África y Asia, respondió a iniciativas privadas o públicas laicas por fuera de las universidades: academias, conservatorios, escuelas de bellas artes o de artes y oficios; estas últimas denominaciones corresponden a instituciones que entre nosotros, especialmente en Medellín, dejaron una huella notable en la escasa vida artística, accidentada por la escasez de recursos, por la inestabilidad política, por las guerras civiles; en general estuvieron signadas por la menor exigencia, con notables excepciones; su huella, sin embargo, fue notable porque, pese a todo lo dicho, durante muchas décadas mantuvieron la posibilidad de formarse de manera básica en música y artes plásticas.